Creer y no creer

No creo en la dictadura del proletariado, tal como se entiende y cómo se ha aplicado históricamente, ni creo que nadie en su sano juicio pueda querer imponer tal cosa.[ Aplausos desde la platea]

Creo que las clases sociales existen y que la que domina se lucra a costa del esfuerzo, la fuerza de trabajo, el sufrimiento, la incertidumbre y la precariedad del resto. [ Qué antigua, dicen algunxs]

No creo que quienes no padecen desigualdad puedan empatizar con las consecuencias para cada ser humano en particular de la misma. Pueden considerarla injusta, pero no comprenderla profundamente. Pueden incluso luchar contra ella, pero no saben qué significa concretamente. [Alguien se ofende]

Creo que el Estado es el espacio/tiempo en el que se encuentran las clases sociales. A veces tienen que compartirlo, pero, más a menudo, hay una clase que se hace con él y con sus instituciones. El Estado no es neutral, es el resultado de la correlación de fuerzas entre las clases dominantes y dominadas. Ahora mismo, vamos perdiendo. [Aplausos desde el gallinero y pitos y abucheos desde el patio de butacas. ¡Es neutral! Se oye por aquí y por allá.]

No creo en la violencia como medio para resolver los conflictos pero sí en la autodefensa. No me voy a quedar quieta y a poner la otra mejilla. No me gusta Gandhi. Aclaro que la autodefensa puede ser una hostia que una chica le da a uno que le quiere meter mano contra su voluntad y también un millón de personas en la calle reivindicando una subida de las pensiones. [qué argumento tan peligroso]

Creo que tenemos la obligación de crear tejido social, romper el individualismo y el aislamiento, reivindicar los lazos que nos unen, asombrarnos de nuestras diferencias y disfrutar con la cooperación y la ayuda mutua. [esta es de Carmena , se oye con desprecio]

No creo en el ahorro, la herencia, la caridad, el pudor, la templanza, la modestia, las esencias, el otro mundo, el velo, la genuflexión y el humo de las velas delante de una virgen. [mezcla churras con merinas]

Creo que la felicidad es revolucionaria, que la belleza está en las pequeñas cosas, en los momentos y en las sensaciones. Creo en los abrazos gratis y los besos abundantes, en las caricias y los toques, en las miradas y las sonrisas. [Ahora es perraflauta]

No creo en el sectarismo, ni en el dogma, ni en la imposición, ni en la pureza, ni en la fidelidad a los principios (si veo que me dejan de gustar, cojo otros), ni en la coherencia interna, ni en el partido único. [Ahora parece socialdemócrata]

Creo que el feminismo es el movimiento político que mejor comprende los problemas que tiene planteados el ser humano. Es compasivo con la Naturaleza y crítico con nuestra condición. Es solidario y cooperativo. No busca el poder sino librarse de la opresión. Redime incluso al opresor. [¡Acabáramos!. ¡Es feminazi!]

Por estas cosas soy feminista y comunista.

Espero haber empezado a contestarte Isabel.

4 Replies to “Creer y no creer”

  1. Me gusta, (como se dice ahora) pero siguen pendientes algunas cosas, je, je.
    Sigue sin quedarme claro lo de comunista. Y no lo digo por nada, solo por saber. Reconocer la existencia de las clases sociales, el rol del Estado a favor de una de ellas, la explotación… incluso la acumulación del capital, la plusvalía, la apropiación por la cara ( y por la fuerza) de los recursos naturales, el expolio de lo público ( corrupción sistémica, impago de impuestos de las élites dominantes,) etcétera no te hace ser comunista automáticamente. Por qué no libertaria, anarquista, hippie, socialdemócrata u otra cosa que nos inventemos?

    1. Porque las propuestas que se hacen desde el comunismo me parecen más sólidas. De la socialdemocracia, no espero nada. Del anarquismo admiro cosas pero no me terminan de convencer su nihilismo y su terquedad. Hippy me lo pienso, pero lo del amor libre siempre me pareció una manera de follar muy masculina. En fin….el reto es la imaginación.

      1. Sólida no sé, pero exitosa desde luego no me lo parece en absoluto y eso debe hacernos pensar. Su praxis ha causado muuuucho sufrimiento y ha permitido medrar a personajes y personajullis muy lamentables. Las otras opciones tampoco han triunfado mucho que digamos. La socialdemocracia desde luego no es el no va más, pero es la que más lejos en bienestar general ha llegado sin causar sufrimientos terribles a la gente.
        Pero como dices, mejor echarle imaginación.

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