¿Estamos bien educadas?

 

Vivimos en una sociedad competitiva e individualista, una sociedad postmoderna donde el deseo se confunde con el derecho, con la necesidad. Una sociedad del “sálvese quien pueda” donde la superficialidad y la ignorancia supina se codean y se creen iguales al razonamiento y el saber. Y la educación neoliberal apuntala estos rasgos confundiendo cantidad con calidad, primando la “excelencia” por encima de la equidad y fabricando súbditos para el mercado.

Dada la urgencia de la actualidad política y la configuración de la opinión pública a golpe de titular, vivimos en un estrés informativo donde es difícil dilucidar cuál , entre la multitud de temas pendientes, es verdaderamente sustancial para plantear un proyecto diferente y mejor de país.

Las ministras y ministros del actual gabinete han sido interrogadxs en los últimos días sobre las pensiones, la inmigración, Cataluña, la reforma laboral, la política energética, el deporte, el espacio exterior, Europa…. Pero no he oído, ni leído que nadie se aventurase a preguntar a la Ministra de Educación cuáles son sus planes, cuál es su modelo… ¿No interesa? ¿No es mediático? ¿No se ve necesidad de reforma?

Que la ciudadanía se forme desde la infancia en uno u otro modelo educativo tiene su importancia. No se es buena persona genéticamente, no se es solidarix, cooperativx, proactivx y críticx porque sí. Se aprende en la tribu.

Vaya este comentario como aperitivo, seguiré tirando del hilo en próximas entregas.

 

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