¿En serio?

 

 

 

Anoche me escuché enterito el programa radiofónico “El larguero” de la Cadena Ser. Su director y voz cantante se encontraba sumido en el estupor y nos regaló un editorial del que destaco algunas expresiones: Tsunami, traición, puñaladas en la espalda, el interés de España por encima de todo, egoísmo, se van a desconcentrar, él sabrá por qué, no podrá con esto y un comentarista añadía lapidariamente: esto es el principio del fin de la participación de España en el Mundial.

Hubo, bien es cierto, dos voces discordantes, dos antiguos jugadores reconvertidos a comentaristas:” Julen es capaz de abordar su tarea en el Mundial con profesionalidad y ser ya el entrenador del Madrid”,” los jugadores no se van a desconcentrar, estáis más preocupados los periodistas que los jugadores.”

Pero el resto, y eran muchos, seguían tocando con entusiasmo las trompetas del Apocalipsis y los que más, aquellos que exigían la inmediata destitución de Lopetegui para salvar el honor del presidente de la Federación.

Yo asistía fascinada a esta especie de Sálvame de lujo en que se convierte a veces la prensa deportiva, tan poco ecuánime y tan casposita, preguntándome todo el rato ¿cuál es la tragedia?

¿En serio los 23 millonarios que nos representan en el mundial son tan inmaduros como para desconcentrarse por la noticia? Máxime si en el caso de ganar les van a dar a cada uno otros 800.000 euros de prima. Yo me aplicaría al trabajo con frenesí, desde luego.

¿En serio un profesional que no ha perdido un solo partido en más de dos años no puede hacer multitarea? La mayoría de mujeres que conozco la hacemos cada día de nuestras vidas. Con bastante éxito, por cierto.

¿Alguien cree que le iba a quitar mucho tiempo la planificación de la pretemporada del Madrid cuando todos sabemos que ya está atada y bien atada? ¿En la era de las tecnologías y el trabajo a distancia?

Esta mañana, Rubial, presidente de la Federación, ha cesado a Lopetegui fulminantemente “por principios” y le ha encargado a Hierro que conduzca la selección al martirio. Veremos qué pasa.

Me tienen harta. Y no quiero pensar como se deben sentir nuestras jugadoras de fútbol cuando asisten a estos espectáculos. Ellas que reciben primas de 50 euros, si acaso.

Son una colección de peterpanes a medio criar.

 

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