No veo en el horizonte un camino moderado hacia un futuro moderado

Sobremesas veraniegas

Hace pocos días,  defendí  una opinión sobre la situación política que hoy  me parece equivocada. Fue ante los mismos amigos y en la misma terraza junto al Mediterráneo que el año pasado me inspiraron un artículo de este blog sobre los líderes, el mayo francés y nuestras vidas. Así que me atrevo a concluir que el Mediterráneo, el verano  y los amigos  resultan inspiradores. Como también resulta inspirador equivocarse. De hecho, los errores se convierten a menudo en  la savia que mueve el pensamiento, el acicate que busca el acierto.

Cataluña y los errores

Me pregunto si a Llarena le pasa lo mismo y, en ese caso, ¿cuántas veces necesita equivocarse para aprender? Acaso su soberbia no le permita aprendizaje alguno o  lo que le pasa es, sencillamente, que carece de pruebas para encarcelar a Puigdemont por prevaricación y por eso ha  preferido dejarlo libre mientras fragua otra celada contra él y afila los cuchillos de la rebelión contra los políticos que por dar la cara y someterse a la justicia española, han salido peor parados.

Pero los errores repetidos se pagan caros; en este caso,  la decisión del juez conservador consigue dar alas a los partidarios de la independencia, lo que para los no secesionistas es pagar un alto precio. De hecho, es EL PRECIO por excelencia, ya que cuando los partidarios de romper con España alcancen en Cataluña el 60% es cuando de verdad empieza el problema.

¿Qué hacemos con la monarquía?

Pero para errores, sin ninguna trascendencia en este caso, está el que citaba al comenzar este artículo en el que aventuré entre amigos que no es el momento (en esta legislatura)  de lanzar una campaña  contra la monarquía, sino de construir mayorías para hacerlo más adelante. Pues creo que me equivoqué, y no solo porque  mi sugerencia significaba, de hecho, ignorar  lo demoledor de las declaraciones de Corinna, unas declaraciones visibilizan  la sucia cara de la  alta institución del Estado  que nos roba impunemente, como si ese fuera su derecho de pernada sobre el pueblo (“el rey Juan Carlos no distinguía entre  legal e ilegal” -Corinna dixit. Para qué iba a hacerlo -digo yo- si España ha sido el cortijo de su familia durante siglos.)

Porque ese es justo el gran error, conocer acusaciones como las hechas públicas por Corinna y aceptar que los poderes fácticos de siempre (la derechona)  o los poderes susceptibles de ser chantajeados  de algún modo por la derechona (y el CNI)  intenten taparlo para mayor gloria de stablishment. Pero es que además el  blanqueo de capitales y la evasión fiscal, siendo como son delitos  de la realeza que todos imaginábamos, no solo son  inaceptables en un jefe de Estado, sino que además llegan en un determinado contexto.

El contexto político

La inesperada llegada al poder de Sánchez ha removido el avispero de la derecha de una manera que resulta reveladora pero también peligrosa. El solo intento de cumplir una ley del Parlamento para sacar a  Franco del Valle de los Caídos, de cuestionar el ducado de Franco  o de quitar las medallas al torturador Billy el Niño, ha provocado el desafío de la derecha franquista a la democracia en su conjunto, dando la razón a los que sostienen que esta democracia, (con su rey a la cabeza)  tiene los pies hundidos en el lodo del régimen que edificó el dictador. El desconcierto de Cs y las primarias del PP han permitido que volvamos a oír su voz, por más que nos hubiéramos hecho la ilusión de que habitaba  en las sombras del pasado. Pues no, el franquismo no solo se encuentra en la raíces de la Transición (y de nuestra democracia), sino que tiene vida propia y sale de nuevo a la luz para invitar  orgullosa a un nuevo alzamiento. En esa misma línea, hay que entender el triunfo de Casado, fruto de la rabia compartida  de todos ellos por haber perdido el poder.

Soy de las que cree que si las recientes primarias del PP no se hubieran desarrollado  en el contexto de un gobierno socialista que amenaza con modificar la reforma laboral ( ni siquiera con derogarla) , quitar de la nota media la asignatura de religión,  ( sin siquiera derogar la LOMCE), arrebatarles TVE ( para hacer un concurso público aprobado por ley), sacar a los muertos de las cunetas ( haciendo cumplir la ley), poner un impuesto a la banca ( que los banqueros traspasarán a los clientes)… Sáenz de Santamaría habría ganado la presidencia del PP.

Porque me parece evidente que  Casado debe su triunfo a la rabia de la derecha (franquista, financiera, económica, fáctica, mediática…) por haber perdido una parte del poder y con él la posibilidad de seguir saqueando el país, algo que creían poder seguir haciendo ordeñando la vaca catalana.

¿Pero  qué tiene que ver todo esto con el rey y mi equivocación veraniega?….Pues my sencillo,  que  “todo esto”  nos revela el crítico contexto en el que se produce la nueva crisis de la monarquía.

Y con contexto me refiero a las declaraciones airadas de PP y Cs proclamando que la llegada al poder de Sánchez es ilegítima,  los franquistas saliendo a la calle con soflamas anticonstitucionales, el triunfo del ala más conservadora del PP; un contexto que nos permite augurar que la derecha española, unida aún al pasado  franquista, no solo no piensa esperar a que se complete la legislatura para reconquistar su cortijo sino que no esta dispuesta a ver cómo se investiga al rey ni cómo se ponen  en marcha   las medidas socialdemócratas de Sánchez, preparándose para una oposición rabiosa de derribo.

Si lo consigue (los nacionalistas catalanes en el exterior no tienen interés en impedirlo, sino todo lo contrario),  nos espera otra década perdida para la justicia, la decencia y para barrer la presencia franquista/falangista de nuestra democracia.

Por un frente democrático

Así que, contrariamente a lo que yo sostenía,  no hay tiempo para construir amplias mayorías contra la monarquía o contra cualquier otro de los elementos que  nos mantiene ligados al régimen que nos impuso a un  rey ladrón como Jefe de Estado.

No hay tiempo porque  esta legislatura no puede durar con una la derecha rabiosa y unos independentistas, también rabiosos, interesados en que esa  derecha gobierne España. No hay tiempo porque es urgente ganar al frente derechista que nos proponen los franquistas, Rivera y Casado…y, en otro orden, los independentistas.

Décadas negras

Lamentablemente no veo un camino moderado hacia un futuro moderado. Apaciguar al pasado eternamente no da resultado y no puede ser que un gobierno como el actual no pueda durar más que  unos meses entre dos décadas negras. Es la hora de  correr riesgos, porque me temo que, contra lo que suelo mantener, ahora se trata de todo o nada, siendo todo una democracia libre de ataduras fascistas y nada una década en manos de Casado Rivera o Puigdemont.

Así que, como yo lo veo, hay que correr riesgos y responder con un frente democrático  para  conquistar esa democracia homologada con los países mas avanzados de Europa que nos debemos por dignidad y no con las de  Polonia o Hungría; un frente por la normalidad democrática que por fin deje atrás al franquismo (y eso hace imprescindible cuestionar a los Borbones)  y que recupere una vida digna para las mayorías sociales.

Porque es muy posible  que las mayorías necesarias ya existan y solo estén esperando ser convocadas.

2 Replies to “No veo en el horizonte un camino moderado hacia un futuro moderado”

  1. Si las supuestas mayorías tal vez existan y esperen a ser convocadas, ¿vamos a elecciones? ¿a dónde vamos? Me preocupa la cobertura que se le ha dado en los Medios al congreso del PP, me preocupa el deleite que sienten los Medios ante la impotencia de Sánchez para salvar los obstáculos, me preocupa que todo esto pase en verano. Y no confío nada en mis conciudadanos.

    1. Sí, creo que vamos a elecciones, sobre todo si es lo que quiere Puigdemont . Algo tratará de disimular ( o no). Pero tal vez sea mejor ir a elecciones con una propuesta progresista clara y unitaria. Después de estos meses de Sánchez, la tradicional abstención de izquierdas sería mínima y tal vez se consiguiera un gobierno más fuerte. No hace falta que tenga mayoría absoluta, es más, eso sería muy malo, pero lo ideal es que con Podemos, el PSOE y alguno más se pudiera tener esa mayoría que ahora, con los secesionistas echados al monte, es imposible. Pero creo que la propuesta electoral progresista debe contener elementos de compromiso por unidad y valentía en lo que se propone. No son tiempos para las medias tintas… creo

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