No lo llames contexto, se llama poder.

Con motivo del 12 de Octubre escribí un artículo titulado La resistencia de los vencidos  en el que defendía que en lo relativo a la Conquista de América, el contexto no eximía a  los conquistadores de responsabilidad sobre lo ocurrido con los pueblos indígenas.

Ayer era noticia que el Secretario General de la Conferencia Episcopal  reconocía que la Iglesia Católica había mantenido un silencio cómplice con la pederastia y para justificar su pecado se escudaba en que era lo mismo que había hecho la sociedad en su conjunto; es decir, trataba de amparase en el contexto.

Más allá de señalar que una institución que se reivindica como guía moral y religiosa de la sociedad debería exigirse a sí misma  un poco más que  a los pobres pecadores a los que debe iluminar; más allá de constatar que no solo no se exigen más sino que las penas que imponen  a sus pederastas son infinitamente más benévolas que las del Estado; más allá de quedar estupefactas ante la tranquilidad con que declaran su atroz pecado  sin imponerse ninguna penitencia; más allá de todo eso, está la cara dura de utilizar el contexto como eximente.

¿Contexto, qué contexto?

Yo, y millones como yo, hemos pensado desde siempre (así nos lo enseñaron en nuestras casas)  que la pederastia es uno de los delitos más atroces que se pueden cometer y que es inadmisible mirar hacia otro lado. Pues bien, todos esos millones de personas como yo, también éramos  la sociedad y formábamos parte del  el contexto.

Y también eran el contexto las asociaciones y ONGs en defensa de la infancia que operan en el mundo desde hace decenios, así como sus millones de seguidores.

Y los millones de víctimas, silentes o  no,  forman  parte mas que nadie del inmenso contexto, el apabullante contexto  al que  apela torpemente la Iglesia para justificar su maldad moral y penal.

¿O acaso  estaban ciegos y sordos cuando ninguneaban a las victimas  que de buena fe acudían a su iglesia buscando justicia y consuelo?

¿Porque si no incluyen a las víctimas, de  qué  sociedad hablan?, ¿o es que  solo se refieren a la parte de la sociedad que es como ellos?

Mienten, señores.

No, señores de la Iglesia, señores conquistadores, representantes todos del patriarcado, ustedes apelan al contexto, pero mienten.

El contexto, la sociedad, no ampara ni ha amparado nunca la pederastia.

Lo que ha amparado la pederastia, la esclavitud, las violaciones masivas o el genocidio  de los pueblos colonizados son los que detentan el poder e imponen no solo las violaciones, los abusos y la muerte sino también un discurso que pretende hacernos creer que “antes” se tenía por “normal” ese tipo de actuaciones y había  consenso respecto a su imposición.

Pero mienten, hoy miente la Iglesia Católica cuando dice que se comportaba como lo hacía la sociedad, porque la sociedad  también eran las victimas y todos los que han luchado (ahora y siempre)  para que no se pueda decir nunca más que era “lo normal para la época”, que hay que verlo con “ojos de entonces”.

Porque la única verdad es que, en cualquier época,  las atrocidades  solo parecen  “normales” a quienes obtienen de ellas algún beneficio y  lo que pasa con el resto es que el poder, y no el contexto, se encarga de silenciarlos y borrarlos  de la historia.

Pero esta vez no cuela, por más que la Iglesia quiera disimular su culpa, nadie borrará  de la historia a esa sociedad decente que, mientras algunos abusaban de seres indefensos  o amparaban a quienes lo hacían, luchaba para impedirlo.

 

 

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