¿Cuál es entonces el camino?  Desde detrás (y III)

Hace unos días escribía en facebook que los partidos de izquierda parecen estar perdiendo fuelle mientras que determinados  movimientos se consolidan: me refería al movimiento feminista o ecologista, a la movilización de los pensionistas, el estallido de chalecos amarillos…

Y es que todo parece indicar que los partidos cada vez sirven menos a la democracia, incluso confabulan (desde detrás) contra ella. Pero a quien ya no parecen servir en absoluto es a una buena parte de las personas  progresistas entre las que crece la desafección (y la abstención).

Los que quieren poner freno a los poderes que estrangulan a la gente se sienten hastiados de las peleas internas de los partidos. Están hartos y hartas de sus estrategias a corto plazo que solo pretenden ganar elecciones para mantener el poder (poder del partido y también poder personal). Por eso hay que dar la bienvenida a esos movimientos que quizá son ahora los  únicos capaces de cambiar la sociedad (y cambiar el sistema). Una reciente y multitudinaria manifestación ecologista en Bruselas exhibía una gran pancarta: Primero el planeta, luego los partidos. Más claro, agua.

Creo que estas conclusiones están en línea con algunas consideraciones:

-Las ideologías más influyentes de nuestro tiempo, el feminismo y la ecología son esencialmente anticapitalistas. Ninguna de ellas confía en poder conseguir sus objetivos  dentro del sistema.

-Los movimientos feminista y ecologista son en la actualidad las únicas fuentes de inspiración para un cambio profundo e imprescindible para la vida en el planeta  y la felicidad humana.

-Estos movimientos se caracterizan por ser transversales, antiautoritarios, combativos, globales, defienden que lo personal es político, son  pacíficos, no tienen líderes únicos y no se expresan mediante partidos políticos.

-Los partidos, con sus estrategias a corto plazo, solo sirven al mantenimiento del estatus quo y de los poderes fácticos (los que se manejan desde detrás) pero son poco útiles para cambios estructurales a favor de las mayorías.

– La hegemonía de la clase obrera se ha desdibujado como motor de cambios  profundos. La tendencia a una sociedad cada vez menos necesitada de mano de obra no augura un cambio en ese sentido.

-La sociedad hipertecnologizada, la ingeniería genética, la inteligencia artificial y otros avances científico-tecnológicos  dibujan futuros inquietantes que no debemos dejar  en manos del sistema capitalista. De lo contrario, su evolución no solo será imprevisible sino también indeseable.

– Las propuestas políticas más interesantes hoy en día se expresan mediante plataformas en el terreno del municipalismo, tanto por el modelo democrático que proponen como por su capacidad de cambio.

Es un modelo que hay que ensayar a mayor escala.

Mientras tanto, la abstención electoral es el cementerio de la izquierda, especialmente en una época de avance derechista (fascista) como el actual. A favor o en contra de los partidos, de tal o cual partido, debe quedar claro que la abstención es lo único que no nos lo podemos permitir.

 

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