14 de marzo de 2019, continúo en viaje.

(El detective)

Sigo mi camino. Continúo con un itinerario de trabajo esforzado y confuso. No obstante, al hilo de las horas que transcurren tras la ventanilla de este  tren,  pienso que viajar hace que me sienta vivo. Y enseguida entiendo por qué: estar en movimiento me permite creer que la muerte no podrá alcanzarme  mientras no me detenga.

Estarse quietos, sin objetivo ni proyecto, conduce a la melancolía. Y aunque el  viaje sea solo un sucedáneo, al menos nos permite hacernos la ilusión de que esquivamos los problemas y que aún puede ocurrir algo  que nos sorprenda.

Pero creo que lo más importante ni siquiera es eso; es saber que,  mientras dure el viaje, tenemos un objetivo para seguir caminando.

Porque incluso si  lo dilatamos una y otra vez, sabemos que, indefectiblemente, alguna llegada nos espera.


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