Querido diario, esta activista tiene claro el voto

Ayer discutimos en el colectivo sobre las elecciones. Están las compañeras que consideran que los movimientos sociales bastan y sobran para hacer la revolución y las que pensamos que necesitamos aliarnos hasta con las piedras en este duro camino.

Vale que los partidos políticos son patriarcales ya desde su formulación, vale que, la mayoría de las veces, nos utilizan como moneda de cambio, vale que hay muy pocas candidatas líderes de opinión, pero…. En política hay un concepto llamado estrategia que nos lleva a algunas a pensar que es peor no participar mientras la correlación de fuerzas no nos permita pasar por encima del sistema y laminar al enemigo con nuestras propias armas. O sea que hay que utilizar las suyas.

Eso si tienes claro quién es el enemigo. Están las que piensan que el enemigo es transversal y hetero patriarcal e inmutable y quienes pensamos que el enemigo es el patriarcado pero que en cada momento hay que darle donde más le duela, no así en general, sino donde se exprese con mayor virulencia y donde podamos abrir grietas que nos permitan encontrar talones de Aquiles donde clavar las lanzas y las flechas. Y eso, hoy por hoy, está representado por la derechaza y quienes pactan con ella.

Así te lo digo, querido diario, soy de izquierdas. Pero de izquierdas, izquierdas. Tan de izquierdas que no voy a votar al PSOE aunque se declare anti-vientres de alquiler y abolicionista. Porque luego nos deja tiradas en otros aspectos básicos como los económicos y los sociales. No voy a votar a partidos que sean tibios con estas dos cuestiones porque no creo que el deseo vaya por delante de los derechos consensuados por la ciudadanía. No voy a votar a los partidos animalistas porque son parciales, aunque me caen simpáticos.

Pues eso, por eliminación ya te imaginas a quien voy a votar.

Y mi vecina, la que limpia escaleras, creo que está también convencida.

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