Querido diario, el viaje de Penélope.

El mar también era suyo

(el poeta)

Esta vez, querido diario, te entrego el poema de una compañera del viaje que me ha traído hasta las islas Cícladas..

Un hermoso febrero
Penélope dejó de coser
El mar también era suyo
Y lo quiso conocer

Adiós Ulises, adiós.
Si te amé, ya lo olvidé.
Ahora tengo mi barco
Ahora tengo mi fe.

¡¡Voy de regreso a casa!!
Pero yo ya no estaré.
Teje por mí entonces, Ulises,
Teje y desteje a la vez.


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