Querido diario: ¿en quién estaría pensando Esopo?

(El fotógrafo). De mis lecturas ¿infantiles?

Un escorpión, que deseaba atravesar un río, le dijo a una rana:

 -Llévame a tu espalda.

 -¡Que te lleve a mi espalda! -contestó la rana-. ¡Ni pensarlo! ¡Te conozco! ¡Si te llevo a mi espalda, me picarás y me matarás!

 -No seas estúpida -le dijo entonces el escorpión-. ¿No ves que si te pico te hundirás en el agua y que yo, como no sé nadar, también me ahogaré?

 Los dos animales siguieron discutiendo durante un rato, y el escorpión se mostró tan persuasivo que la rana aceptó cruzar el río con él. Lo cargó sobre su resbaladiza espalda, donde él se agarró, y empezaron la travesía.

 Llegados en medio del gran río, de repente el escorpión picó a la rana. Ésta sintió que el veneno mortal se extendía por su cuerpo y, mientras se ahogaba, y con ella el escorpión, le gritó:

 -¡Ves! ¡Te lo había dicho! ¿Pero qué has hecho?

 -No puedo evitarlo  -contestó el escorpión antes de desaparecer en las glaucas aguas-. Es mi naturaleza. 

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