¿Soy yo socialdemócrata?

 

En toda Europa resulta cada vez más difícil   tomar partido por la socialdemocracia, pero en España, me parece hoy  un día en que es complicado de verdad.

Bajo mi punto de vista, el espectáculo de la presentación  de Susana Díaz como candidata a las primarias del PSOE resulta  lamentable  a la vez que  revelador. ¿Cómo es posible que la Presidenta de la Junta de Andalucía  haya identificado como positiva la exhibición de todas las viejas glorias del Partido apoyando su candidatura? ¿Cómo es posible que piense que esa exhibición del poder del aparato  a su servicio está en sintonía con las sensibilidad progresista actual?

Solo es posible que así sea porque no se ha dado cuenta de nada…porque realmente se ha creído que nos hemos tragado su cuento de que Pedro Sánchez  es el responsable  de las últimas derrotas electorales, ese Pedro Sánchez que ella misma encumbró para que se “quemara” en la pira de la casta socialista antes de aparecer ella como la “salvadora”.

Pero lo realmente revelador es la proclamación a  bombo y platillo de la enorme división de PSOE. Y no me refiero a la posible división en torno a las ideas, sino al obsceno divorcio exhibido sin rubor entre el aparato y las bases.

Pero bueno, no era de eso de lo que iba el artículo de hoy. La idea era volver a los orígenes, aproximarse a la idea de socialdemocracia, a su historia… para ver si somos capaces de  encontrar dónde se perdió el camino.

Para ello, remito a la wikipedia cuyo texto inicial referido a la socialdemocracia copia aquí literalmente ( aconsejo leer el artículo completo  en el que hay mucha más información interesante): https://es.wikipedia.org/wiki/Socialdemocracia.

“La socialdemocracia es una ideología política que procura un Estado de bienestar universal y la negociación colectiva dentro del marco de una democracia liberal. A menudo se usa para referirse a los modelos sociales y políticas económicas predominantes en el oeste y norte de Europa durante la segunda mitad del siglo XX.1 2

Es una tendencia política que surgió en la segunda mitad del siglo XIX. Se diferencia de otras concepciones del socialismo por la manera que interpreta el significado e implicaciones de ese término, especialmente en materias políticas:

La Internacional Socialista se fundó hace cien años para coordinar la lucha mundial de los movimientos socialistas democráticos por la justicia social, la dignidad humana y la democracia. En ella se reunieron partidos y organizaciones de tradiciones diferentes, que compartían el objetivo común del socialismo democrático. A lo largo de su historia, los partidos socialistas, socialdemócratas y laboristas han defendido los mismos valores y principios. […] Los socialistas democráticos han llegado a proclamar estos valores por caminos muy distintos, a partir del movimiento obrero, de los movimientos populares de liberación, de las tradiciones culturales de asistencia mutua y de solidaridad comunitaria en muchas partes del mundo. También tienen raíces en las diversas tradiciones humanistas del mundo. Pero aunque existan diferencias ideológicas y culturales, todos los socialistas comparten la concepción de una sociedad mundial pacífica y democrática, con libertadjusticia y solidaridad.3

Los socialdemócratas se caracterizan por sus políticas reformistas ligadas a la participación ciudadana, a la protección del medio ambiente y a la integración de minorías sociales en las democracias modernas, y abordan los valores sociales desde un prisma progresista. ”

Pues no suena demasiado mal, ¿verdad?

Continuará…

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