Los dilemas de Isabel y de la izquierda honesta.

Querida Isabel, ante todo decirte que no estás sola en tus dudas. Todas dudamos, este país es un mar de dudas. Pero estamos mal vistas. No es patriótico dudar en estos momentos. De ahí la presión que sentimos en nuestras cabezas.

Aquí van mis disquisiciones para acompañarte en tu intento de ser honrada contigo misma.

No vivimos en una dictadura, quienes sí lo hicimos lo sabemos bien. Pero tampoco esta democracia burguesa dirigida por la oligarquía financiera y sus estómagos agradecidos tiene la calidad suficiente como para que satisfaga las necesidades y deseos de la mayoría minoritaria de la población. Nos gobierna una derecha dura, insensible, represora, aliada con lo peor de Europa y del mundo, vengativa, irrespetuosa, lerda y dañina. Nos han vendido al insaciable capital y para ello, han anulado nuestros derechos y, lo que es peor, nuestra capacidad de reacción. Han sembrado en nosotras el egoísmo y la insolidaridad, nos han hecho creer en una crisis que era un pretexto y nos han culpado por ella. Nos han robado nuestro precario bienestar y nuestros sueños.

Siendo esto así, ¿vivimos en una democracia?. Formalmente sí. Pero, como dijo Lenin, la igualdad en la ley no significa la igualdad en la vida. Y la vida, para mucha gente, es dura en la España de 2017.

Y, además, los restos del franquismo, ¡después de 40 años!, siguen incrustados en las instituciones. Yo no sé si hay que decir que no existe la separación de poderes, pero la realidad de que, ¡Oh casualidad!, los jueces más reaccionarios sean los que juzguen los casos más complicados, suena un poco fatal. Por no hablar de cómo se elige a los miembros del Tribunal Constitucional o  la Fiscalía.

Sí, Granados chupa cárcel por corrupto. Jonqueras chupa cárcel por irresponsable y mentiroso. Mentiroso con quienes creyeron que el proceso independentista iba en serio. Irresponsable por mantener la ficción y romper la cuerda. Ya lo ha dicho Forcadell, que era una cosa simbólica. Se les pasó por alto que cuando se elige un camino siempre hay consecuencias.

Sin embargo el argumento de que estén en la cárcel porque Puigdemont se ha ido a Bruselas no me parece de recibo, por eso querría verles fuera. Y a Puigdemont haciéndose cargo de la que ha montado en directo, no on line.

Siempre hay que ser críticas con el nacionalismo. Es el peor invento político europeo. Pero hay que serlo con todos ellos, no sólo con el catalán y el vasco. El nacionalismo español lleva muchas más personas muertas a sus espaldas. Por eso soy equidistante porque los dos me repatean. Estoy de acuerdo con Domenech en luchar contra el alineamiento en uno de los bloques. Nada de bloques.

Desde que la clase obrera duerme el sueño de los justos transmutada en clases populares, la izquierda tiene muchas dificultades para analizar y para crear alternativas. La dispersión y vulnerabilidad de las trabajadoras hace difícil llegar a donde están y que nos escuchen. Hay una necesidad imperiosa de discursos claros, de traducir los cultos pensamientos de quienes tratan de entender qué pasa a la gente corriente. Porque si no, la simplicidad de las consignas de casquería calarán en la gente y su malestar les llevará a echarse en brazos de quien peor les quiere.

Tenemos la urgente necesidad de minimizar daños y de darnos cuenta de lo que está pasando en realidad. Hay una constatación cada vez mayor de la corrupción del PP (incluido M. Rajoy) y de la corrupción del PdC; existe un peligro cierto de que la tan cacareada reforma constitucional sea hacía atrás (dicho por ellos); se están echando atrás propuestas sobre vivienda y uso de la energía beneficiosas para las personas más desfavorecidas; se sigue aplicando la Ley Mordaza con alegría; no se cumplen los pactos estatales sobre la violencia contra las mujeres; TVE es un auténtico escándalo…………..

 

Por eso, estoy harta. Por favor, volvamos a la cordura. No nos dejemos tomar el pelo más.

Te quiero.

 

 

2 Replies to “Los dilemas de Isabel y de la izquierda honesta.”

  1. Totalmente contigo Julia (y, por supuesto, con Isabel), no nos dejemos tomar el pelo y digamos lo que sentimos: los nacionalismos no son buenos, ninguno y nunca

  2. Gracias Julia por tu análisis que sirve para enfocar un poco mejor las dudas. Este conflicto ha generado una situación extraña en la que es difícil decir lo que se piensa porque, según en qué entornos, te marca incluso de una forma y la contraria. Me alegro de haberlo hecho y de lo hayas hecho también tú.

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