¿De verdad tenemos que seguir hablando de Cataluña?

Hoy es un día cualquiera. Un día más del declive de nuestra deficiente democracia que, hace seis  años, amplios grupos de ciudadanos y ciudadanas, hartos de su degeneración, se propusieron modernizar; un día que ofrece curiosidades grandes y pequeñas como éstas:

-La oposición se une en el Parlamento para aprobar una proposición de Ley que impediría  al ejecutivo intervenir   a los ayuntamientos con superávit.

Montoro intentó hace unas semanas tapar su propia falta de rigor presupuestario (que utiliza para los fines políticos del PP) interviniendo las cuentas del Ayuntamiento de Madrid, matando dos pájaros de un tiro: dañar la gestión y  la imagen de Carmena sin importar el  perjuicio causado a los madrileños y esconder su pésimo balance. Curiosidad morbosa: el alcalde de Jaén, del PP, que también incumplió el gasto de su ayuntamiento  sin ser intervenido, es el actual número  dos de Montoro.

-Raperos son enviados a la cárcel por el contenido de sus letras ( como lo fueron titiriteros por sus obritas dramáticas) mientras el Constitucional mantiene en libertad a los violentos derechistas que atacaron la librería  Blanquerna. Coincidencia: el cuñado de Méndez de Vigo era uno de los atacantes.

Otra curiosidad: el nuevo juez encargado de la Caja B del PP, participó junto a un imputado de la Gürtel en un curso de FAES.

Y otra casualidad: el hermano de Méndez de Vigo es el vicepresidente de la Orden propietaria del Monasterio de Sijena.

-Empieza el macrojuicio de los ERE que sienta en el banquillo a dos expresidentes de la Junta de Andalucía del partido  que ha monopolizado el poder en Andalucía desde el fin de la dictadura. Se llama clientelismo, sirve  para ganar elecciones y se compra con dinero público. Una curiosidad: Alaya no percibe lucro personal ni financiación ilegal del partido…¿pero acaso es eso mejor que corromper la democracia?

-En el colmo de la cara dura, Rajoy va a la cumbre del clima de Paris con declaraciones buenistas, mientras en España retrasa la  ley sobre el cambio climático, prepara la nacionalización de la industria del carbón, penaliza la energía solar y  otras energías limpias, mantiene un sistema de tarifación energética que es, de hecho, un robo a los ciudadanos y provoca una nunca vista  pobreza energética. No puede ser más descarado que el oligopolio energético es inmune a la competencia y se sienta en el Consejo de Ministros. Casualidad: el primo de Rajoy es un experto anti cambio climático y probablemente  trabaja en Iberdrola

-La justicia se emplea a fondo con los independentistas catalanes a la caza de los delitos de prevaricación y  malversación de fondos públicos durante  el procés pero no manifiesta interés alguno por las  responsabilidades penales de los políticos del PP que diseñaron el modelo de negocio de  las radiales de Madrid  mucho más doloso para las arcas públicas que el Procés. La casualidad es bien conocida, las empresas adjudicatarias de las radiales son las mismas que financian ilegalmente al PP.

Y, en rasgos generales, también hoy  el nacionalismo sigue aferrado a un relato mentiroso  y suicida, ciego y sordo a otra realidad que no sea su credo independentista mientras el PP nos arrastra sin remedio a una  involución antidemocrática en todos los ámbitos.

Despertar de la hipnosis y tomar la iniciativa

Por eso, en este descorazonador día, no diferente a otros muchos, tenemos que  reflexionar sobre si  de verdad tenemos que seguir mirando a Cataluña o debemos  rebelarnos contra la hipnosis que nos provoca su dinámica destructiva del cuanto peor, mejor.

Me parece urgente recuperar la iniciativa política en el Parlamento español buscando mayorías, como se ha hecho con el caso  Montoro y su posibilidad de intervenir ayuntamientos.

Es urgente hacer converger  la política de cada día con la voluntad real  de los ciudadanos expresada en las últimas elecciones generales.

Porque hay que recordar que Rajoy no obtuvo mayoría suficiente para gobernar sin apoyos y por, tanto, otra geometría de gobierno es posible. Y no hay otro instrumento  que una  moción de censura precedida de los pactos necesarios, sean los que sean.

Repito: sean los que sean. Cualquier sectarismo en estas circunstancias es un crimen imperdonable.

Esperar a que el actual presidente convoque los próximos  comicios cuando esté seguro de ganarlos es la peor estrategia posible absolutamente para todos. Por eso TODOS deben actuar en consecuencia.

Es necesario romper cuanto antes el actual status quo político, algo que presumiblemente no ocurrirá  tras  las elecciones catalanas.

Romperlo en  el Parlamento español es lo único que puede facilitar el necesario  diálogo con el independentismo catalán en busca de  soluciones, plazos y en su momento, indultos; el comienzo de algún tipo de  reforma constitucional ahora frenada por la aplicación del indigno  155 que, además de su efecto en Cataluña, ha conseguido detener  la regeneración democrática en ciernes  y, en definitiva, frenar el avance de la derecha más reaccionaria algo que, si Rajoy gana definitivamente la guerra catalana, será inevitable e insoportable.

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