Nuevo colaborador. Bienvenido!

Con este artículo, Anomalías da la bienvenida a un nuevo colaborador. Pedro Sánchez Felguera es un periodista joven que sin embargo ya ha asumido desafíos profesionales de calado  en el periodismo iberoamericano. Más allá de eso, es una persona  a la que aprecio mucho y con la que conecté enseguida tanto por su saber hacer como por  la fácil camaradería con la que hemos compartido trabajo y amistad. Quiero destacar además  su compromiso con una ética periodística que tiene que ver, sobre todo, con su propia   ética personal, algo muy de agradecer  en los tiempos difíciles que vive esta profesión. Bienvenido, amigo. 


¡Eso no puede pasar!

por Pedro Sánchez Felguera

Era agosto de 2017 y me encontraba en Berlín, en la plaza de la ópera. La guía turística de la visita concertada por la ciudad nos narraba el episodio de la quema de libros que en esa misma plaza tuvo lugar en el año 1933, uno de los primeros y principales actos que inició la posterior persecución de los judíos. Tras la narración de los hechos una joven presente en la visita formuló la siguiente pregunta: “Pero ¿cómo les pudieron comer tanto la cabeza? Casi me hizo gracia porque demostraba una concepción presentista y simplificada del mundo donde el hecho que nos habían narrado era una barbaridad perpetrada por personas muy malas pero que estaba muy lejos de nuestra realidad. Un pensamiento de que ¡eso a nosotros no nos puede pasar!

Justo hoy me he despertado escuchando en la radio que hace unos días un colectivo llamó a una librería de Madrid para exigirle la retirada de un libro. Es parte del presente que estamos viviendo. Amenazas de quitar cosas, de volver atrás en leyes como la del aborto, de retirar derechos a los colectivos LGTBI, de prohibir partidos políticos o manifestaciones, de censurar parte de la cultura, de quitar ayudas, de apuntar a personas en listas según su ideología…

¿Son solo proclamas en busca de votos o un adelanto de aquello que se puede convertir en realidad? En mi caso, reconozco que varias de las cuestiones apuntadas arriba me asustan. Sin embargo, en muchas conversaciones que he mantenido en las últimas fechas me he encontrado recurrentemente con las opiniones de que ¡eso no puede pasar!, ¡eso lo dicen, pero luego no lo hacen! No sé, pero a mi me recuerda a la joven de Berlín. Demasiado presentismo. 

El pasado no es solo el pasado, es una lección que debería servir para el presente porque la historia es cíclica. La quema de libros de la plaza de la ópera en Berlín en 1933 no se produjo por generación espontánea, sino que comenzó, probablemente, con proclamas a las que se les restaron importancia.

El hecho de que sobre la mesa de conversación estén hoy temas que antes no lo estaban ya indica que los cosas que damos por adquiridas podemos llegar a verlas desaparecer. Hace poco estudié en Psicología de Grupos una distinción que puede ilustrar sobre este tema: influencia normativa vs influencia informativa. En la influencia normativa una persona acepta una norma porque se le impone socialmente pero, en mayor o menor medida, no la comparte. En el caso de la influencia informativa la persona respeta la norma porque la ha interiorizado. Dicho de otro modo, muchas personas hoy en día puede que no quemen libros porque socialmente se le impone, pero no porque no lo deseen y si el contexto cambia…cuidado con los libros.

Un nuevo recuerdo me viene a la cabeza. Hace un año en mi empresa tuve que asistir a una reunión en la que se comunicó que se iba a producir un ajuste de personal. Un bloque de personas sintió que estaban nominados. Otro bloque de personas no se dio por aludida, sabía que a ellos no les iba a pasar. El ajuste llegó y todos los que salieron estaban entre los que se sintieron candidatos. Tuve que vivir como, incluso, algunos de los no aludidos frivolizaron sobre el tema tras la marcha de varias personas. Unos meses después la empresa cerró. A los que no les iba a pasar, les pasó.

“Luego vinieron por los judíos y yo no dije nada, porque yo no era judío. Luego vinieron a por mí, y no quedó nadie para hablar por mí. Lo que creemos que no puede pasar, la realidad es que puede ocurrir y yo me pregunto: ¿Qué haremos cuando eso pase?, ¿nos preguntaremos cómo hemos llegado hasta aquí?


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