Los políticos son iguales que nosotros

“Es que los políticos somos nosotros. No son una especie. Nacen por el mismo lugar que nacemos los demás”. Es una frase que me dijo durante una entrevista el actor Pedro Mari Sánchez y que varios años después sigue resonando en mi cabeza en diferentes ocasiones. Por ejemplo, tras el enésimo esperpento político que nos lleva de nuevo a elecciones. Sobre todo tras escuchar las constantes apelaciones a la mediocridad de los actuales líderes políticos. No seré yo quién niegue dicha mediocridad, pero sí me planteo, ¿la culpa es solo de los políticos?

Con esa pregunta que lleva varios días en mi cabeza me he encontrado esta mañana con un artículo de Isaac Rosa que me ha llevado a escribir estas líneas, sin animo de solapar sus palabras, eso sí. El autor se pregunta si no tenemos los políticos que nos merecemos y si realmente no nos representan.

https://www.eldiario.es/zonacritica/no_nos_representan_repeticion_elecciones_6_943215698.html

“Destruir es más fácil que construir”. Esta frase no es de ningún actor, es mía. Ejercer el periodismo me llevó a acatarla ya que criticar el trabajo ajeno, e incluso humillarlo, es muy fácil pero, aunque algunos no lo crean, construir un trabajo periodístico no es tan sencillo. Es una frase que me viene al hilo de los intentos por formar gobierno. Hemos asistido a meses donde destruir y contaminar al adversario ha sido más importante que construir puentes, algo que ni siquiera se ha intentado.

Pero ese relato no solo se ha dado entre los políticos. Quizás mi realidad no sea representativa y yo esté equivocado, pero en estos meses me he encontrado los discursos políticos replicados a mi alrededor. Personas que firman la fidelidad sin autocrítica y la militancia incondicional. Firman que su líder reciba el apoyo sin ofrecer nada a cambio, validan el nuevo giro de veleta de su líder o justifican su inacción. Personas que consideran una traición hablar con el diferente o que si su vecino critica a su líder lo conciben como un ataque personal, “Si criticas a mí líder me criticas a mí”. Todo ello me lleva a preguntarme ¿acaso sabemos nosotros negociar?, ¿acaso sabemos nosotros ceder?, ¿acaso aceptamos sin enervarnos ideas que nos pongan de manifiesto nuestras contradicciones?

Otro mantra muy común es que los políticos no nos representan porque no piensan en los problemas que de verdad son importantes. Si lo hicieran se pondrían de acuerdo. Y en muchos casos, pensamos en esto mientras nos miramos nuestro ombligo. Los políticos no piensan en el desempleo, en los desahucios, en los problemas económicos, en el precio del alquiler… ¡Malvados sean! Pero yo pregunto, ¿cuándo fue la última vez que preguntamos a nuestro amigo con problemas económicos si necesita ayuda?, ¿cuándo fue la última vez que escribimos a nuestra amiga sin trabajo para saber cómo lo lleva y si le podemos ayudar en algo?, ¿cuándo fue la última vez que hablamos con nuestro vecino?

Criticamos que los políticos son capaces de hacer cualquier cosa por mantener su sillón, su pequeña parcela de poder. Pero yo preguntó, ¿acaso no hemos visto a gente cercana pisar al penúltimo para mantener algún privilegio? Yo viví un proceso de reducción de personal y comprendí el sentido del dicho popular, ¡ande yo caliente ríase la gente!

Criticamos las constantes mentiras de los políticos, sus giros de guion sin rasgarse las vestiduras. Pero ¿acaso no seguimos comprando las mentiras?, ¿acaso nuestra militancia no es resistente a todo tipo engaño? Bueno, quizás como mucho obtemos por la manida justificación de “Le volveré a votar, pero con pinzas en la nariz”.

Y de fondo siempre nos quedará la eterna añoranza, que aparezca ese partido nuevo que sí nos represente. Y yo me apoyó en Isaac Rosa, ¿qué represente qué?

Los políticos son iguales que nosotros. Los asesores que les dictan a los políticos el discurso que nos deben vender, también son iguales que nosotros. Pensemos sobre ello.

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