O somos juntos, o no seremos.

Mensaje especialmente dirigido a Pablo Iglesias, Iñigo Errejón, Pedro Sánchez, Susana Díaz, Javier Fernández, Patxi López, Alberto Garzón…

Abiertos en España  varios procesos de configuración de la izquierda  (las lejanas primarias del PSOE y el cercano Vistalegre II), con todo tipo de manifiestos, estrategias y luchas internas, nos encontramos con un panorama en el que solo algunos candidatos alcanzan  a comprender  que la estrategia para echar al PP de La Moncloa debe considerar como imprescindible la perspectiva de cierto tipo de unidad de la izquierda.

La ilusión de que uno solo de los partidos de oposición  actuales (PSOE por un lado y  Podemos+IU+Mareas+ En Comu Podem, por otro) pueda hacerse con  la mayoría suficiente para hacerlo solo es   una fantasía irresponsable  y necia.

La identidad de un partido no debe construirse en torno a un discurso personalista que solo juega con la baza de conseguir más votos que su oponente para hacerse con el poder .

Es un juego peligroso tanto si se usa para hacerse con el liderazgo en la propia organización y aniquilar a los discrepantes  como para obtener la fuerza exterior necesaria para doblegar a ese  socio que tal vez necesitemos para echar a la derecha.

Es una lógica suicida, sectaria, excluyente, egocéntrica y no es lo que hoy reclama el  mundo  en la época del Brexit y de Trump, un mundo  más necesitado que nunca de mayorías progresistas capaces de plantar cara al  avance de los nacionalismos xenófobos y machistas.

Aprendamos de Portugal, asumamos la  cultura  de la negociación, miremos España  con perspectiva global,  ayudemos a fortalecer una Europa necesitada  de nuevas  mayorías.

 Cada vez se ve más claro que o la izquierda se reconstruye con la perspectiva de la unidad o tendrá que responder ante la Historia.

Lo malo es que, responda o no de su ceguera,  el precio lo  pagarán los oprimidos del mundo, las mujeres, los chicanos, los inmigrantes… y  ni siquiera alcanzamos a adivinar   a cuánto ascenderá la cuenta.

 

 

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