En  la época de órganos biónicos, las mujeres siguen pariendo con dolor.

PARTE  I

Personalmente creo que el hecho de que los bebés nazcan  del vientre de las mujeres es un atraso.

Y me sorprende que a nadie le sorprenda; que este asunto nunca haya formado parte   de las agendas políticas, sociales o personales de nadie. Ni siquiera de las agendas del feminismo que conozco.

Veamos. La especie humana  se caracteriza por ser, de entre todas las especies animales, la que más se ha «separado» de la naturaleza.

Desde que nacen, las crías   humanas son extremadamente dependientes de sus progenitores pero, a su vez, el condicionamiento de sus respuestas a los  impulsos está fijado por el instinto de la manera más flexible que conocemos en el mundo animal.

Esta flexibilidad  que sitúa las respuestas humanas en un territorio  mucho más abierto que en el resto de las especies, empieza a sugerir  una idea de libertad de la que nos sentimos orgullosos.

No es que yo crea que la línea seguida por la hominización haya sido o siga siendo una escala  ininterrumpida y ascendente que conduce inexorablemente a los seres superiores y libres  que creemos ser. Ni tampoco que la historia humana siga una senda de características similares.

Pero sí creo (siguiendo a Eric From en El miedo a la libertad) que la construcción del ser humano está ligado al desarrollo de  su libertad tanto en su vertiente de libertad de como en la de libertad para.

Me fijo en este caso en  la libertad de para hacer notar que frente a determinados impulsos básicos (hambre, sed, sexo…) el ser humano puede optar por diferentes formas de respuesta, siendo esa “opcionalidad” directamente proporcional al grado de  libertad que nos es propia no solo como especie, si no también como individuos.

Lo que ocurre es que siendo como es la libertad  una de nuestras señas de identidad, objetivo  de tantas luchas humanas, no siempre consigue hacernos felices.

No siempre somos  capaces de responder a su desafío de una forma creativa y solidaria  y en ocasiones nos sentimos abrumados por el grado de incertidumbre que nos provoca lo que puede llegar a conducirnos, paradójicamente, a  la sumisión o incluso a  la negación de la propia libertad.

Ese es un hilo  apasionante del que podríamos seguir tirando de la mano de From, pero que he traído a este artículo solo a modo de introducción para plantear el enunciado de la primera frase del mismo. Podría ser From  como podría haber sido cualquier otro pensador o pensadora que aborde el tema.

En este caso, lo he utilizado para  introducir someramente el tema de la libertad ligada al alejamiento de los instintos primarios (o al revés, la independencia de los instintos  como promoción  de la libertad)  porque me parece un  buen punto de partida.

Continuará…

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