Una luz llamada Elena

 

La pasión que pone esta flor en el colorido de sus pétalos la pone Helen en la vida. Encontrar a Elena Recio, amable, querible, adorable compañera, ha sido una de esas suertes que te depara la vida. Inspira con su propia trayectoria vital y con su energía y empuje. Es mucho más joven que yo y mi relación con ella es un constante aprendizaje por mi parte. Gracias a ella, he pasado hoy un día estupendo y lo voy a contar.

Una de las muchas cosas que me ha enseñado es una actividad para crear clima de aula y motivar al grupo para el logro. Consiste en ir introduciendo canicas de colores en un bote con una marca pintada previamente, cada vez que el grupo en su conjunto logra un objetivo del tipo que sea: una buena clase de Mates, hacer un trayecto por el colegio comportándonos comme il fault , mantener un clima tranquilo en una sesión de Plástica….

 

Mi grupo lo consiguió por primera vez hace una semana. De una lista de premios que ellas y ellos elaboraron y que está expuesta en la clase, eligieron ¡comer conmigo!. Ya me avisó Helen que esto les gustaba mucho por la intimidad y complicidad que se crea. Y así ha sido. Hemos recogido un pic-nic que nos han preparado en la cocina y nos hemos subido al aula a comer mientras charlábamos, reíamos, comentábamos acerca del pollo empanado y el chorizo, las mandarinas, el zumo y otros temas culinarios.

Cuando hemos terminado, se han recogido los desechos (palabra que hemos aprendido recientemente) y nos hemos puesto a elaborar una decoración navideña. Entonces han llegado las invitadas : Elena y su cotutora Rebeca (una jovencísima crack de la enseñanza). Mientras comían me he ausentado unos diez minutos a cumplir con el único vicio que me va quedando y cuando he vuelto ¡se habían puesto a trabajar con las criaturas!. Dando ideas, pintando y dibujando mientras seguían comiendo. ¡No veíamos fin al momentazo creativo-gastronómico!

Recreación del Mundo de  Ángeles Santos

 

Pero…aquí estamos, en la escuela del pasado. A las dos y media se ha roto el hechizo y las dos profes se han tenido que ir a cumplir el horario en otro sitio. No querían irse. ¡Estábamos tan a gusto!.

Ha sido una tarde maravillosa y creo que la vamos a repetir más veces. He quedado exhausta pero muy feliz. Así somos las seños. ¡Qué profesión tan gratificante!

Y qué oportunidad me dan mis compañeras de iluminar mi vuelta al cole con su sabiduría y su cariño.

 

Uno de los objetos decorativos elaborados

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