Querido diario, la activista está muuuuy cansada

Esta campaña electoral me ha dejado agotada. He intentado conseguir votos y lo que he conseguido es un estado de impotencia depresivo que me tiene tirada en el sofá mirando fijamente a mi perro sin ganas de hacer nada.

La gente no quiere discutir de política, no quiere datos objetivos, no quiere argumentos. La gente quiere que la vida también sea una serie de Netflix. El voto ha de tener glamour, ser bonito o heróico, reforzar una imagen de la realidad sin distorsiones. Las distorsiones les pasan a otras.

Tendemos a retener lo que se supone que tenemos sin cuestionarnos en qué consiste. Las bocas emiten mantras, no razones. O insultos. Acusaciones.

Aún no hemos votado y ya se están buscando culpables.

Gran triunfo del poder: votar el cambio para que nada cambie.

Me voy a llorar viendo una serie, de terror.

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