Madrid, ahora o nunca.

Ya no hay nada que esperar. Todo está dicho. La agresión de Ayuso a las clases populares se ha consumado hasta las lágrimas, hasta la humillación. ¿Qué otro cáliz queda por apurar? Ya no hay lugar para la espera. No habrá rastreadores ni sanitarios ni profesores ni más frecuencia de metros o autobuses para la clase obrera. Sí, para la clase obrera. La revuelta ya no puede esperar. Allá Gabilondo y su inacción. Allá Sánchez si osa apoyar a Ayuso con la Policía Nacional para que los pobres cumplan su confinamiento convirtiendo en guetos nuestros barrios. Allá Iglesias si olvida gracias a quién es vicepresidente y por serlo, calla.


La hora de la revuelta ha llegado. Adiós a la frontera, adiós a mirar la luna con melancolía. Es la hora de la acción.

Deja un comentario