Malestares

Se acerca el 8M cubierto por la bruma. No hay gritos al sol, voces unidas, puños alzados, monte de venus. No hay orden ni concierto.

La interseccionalidad, la diversidad y la ley trans han hecho implosionar el movimiento feminista, es decir, ha explotado de fuera a dentro, o ha caído roído por la misoginia y agotado por la frase “el feminismo es cuidar”, dicha, por supuesto por un hombre.

A la lucha por la emancipación se une ahora el trabajo ímprobo de ser mujer cuando hasta tus teóricas compañeras te niegan ese hecho y lo convierten en privilegio. Tener útero, la menstruación dolorosa, los estragos del parto, las tetas sin silicona, son ahora privilegios. La vulva es una obscenidad porque nos proclama hembras de la especie, señores con todo y barba nos explican que elles si son mujeres de verdad y que son elles cuando adoptan las características genéricas exageradas hasta el absurdo quienes ponen cachondos a los hombres y no nosotras con nuestras vaginas malolientes y nuestra blanquitud culpable.

¡Cómo si lo que nos importa fuese poner cachondos a los hombres!

Se pongan como se pongan, lo que nos importa es que se echen a un lado para que podamos ocupar el espacio de nos corresponde, los bienes que nos corresponden, la cuota de felicidad que nos corresponde. Si mientras tanto se follan a los hombres transfemeninos, francamente, me importa un pepino.

La fratria ha encontrado su caballo de troya perfecto. Vamos a ser cada una de las partes, mujeres y hombres, vamos a ser todo y os vamos a borrar de la faz de la Libertad y del Reconocimiento. El nuevo ser humano no será el resultado de la adopción de unos valores comunes que nos permitan ser libres sino la multiplicidad de géneros y hechos performativos que nos llevarán a perpetuar el Patriarcado más allá de lo que podríamos distópicamente imaginar.

Las mujeres que aman a las mujeres, ¿qué va a pasar con ellas? Van a ser las primeras en desaparecer porque son entelequias que aman a otras entelequias.

Y los hombres que aman a otros hombres, ¿se levantarán una mañana con su amado autodefiniéndose mujer? ¿Podrán decir algo? ¿Serán tránsfobos si no aceptan amar a una mujer transmasculina?

Son preguntas que me hago, son malestares.

Vamos divididas al 8 M. Todavía está en mi puerta la pintada del año pasado. La herida es muy profunda y sangra. Ni en el centro ni en la periferia vamos juntas.

Y la culpa es del egoísmo y la avaricia de los hombres envidiosos y de la asunción de muchas mujeres de que hay que acompañarles en su desvarío.

Bueno y de quien se vende a los que tienen dinero para pagar esta fantasía fin de era de que yo soy yo y no hay circunstancias ni existe el otro conmigo sino para satisfacer mi deseo. Sea este el que sea.

8 de marzo, día internacional de la mujer trabajadora. ¡Cómo hemos cambiado!.

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