Lo que las balas nos cuentan

Las balas, como las cabezas de caballo rezumando sangre de la mafia, de las mafias, han llegado a nuestras vidas, han irrumpido como si tal cosa en una campaña electoral local, que atañe a una pequeña región de Europa, ni siquiera a un país.

Así que cabe preguntarse qué significan esa navaja y esas balas, más allá de las amenazas de muerte que sustentan. Qué más persiguen, cuáles son sus “otros” mensajes y a quiénes van dirigidos.

Y no voy a andarme por las ramas porque creo que esas cartas no son solo amenazas a políticos y políticas, son, sobre todo, amenazas a personas de izquierdas.

Pero además, estas amenazas son una manera de mandar un mensaje claro y rotundo a los sectores golpistas de la sociedad española. Un mensaje que dice: “Como podéis ver, estamos preparados”

Y como haría cualquier organización terrorista o golpista, los remitentes no desean ocultar  su autoría y por eso permiten adivinar la naturaleza ideológica y política de sus autores.

En cuanto a quiénes son los suyos, lo que queda claro es que no solo se encuentran en la Comunidad que ahora celebra elecciones, porque, aunque se esté dando la batalla de Madrid, ellos saben que se juegan mucho más.

Un derrota en las elecciones del feudo de la extrema derecha por excelencia (Madrid), tras la reciente derrota en Cataluña, significaría un importante retroceso de la extrema derecha en toda España y esa es la razón de la subida del diapasón de la apuesta derechista de cara al 4 M.

Esa es la razón por la que no solo se amenaza a un candidato de Madrid, Pablo Iglesias, sino que se extiende a ministros del gobierno de España, siguiendo la línea de confrontación directa con el gobierno de la Nación, de la que la presidenta Ayuso ha hecho su principal seña de identidad.

Por eso, aunque tratan de no dejar pruebas para evitar ser imputados, no tienen ningún problema en dejar pistas elocuentes para que los suyos puedan entender con claridad el mensaje.

Así, la línea que une a Ayuso, Vox y las amenazas a políticos y políticas de izquierdas no es imaginaria.

Y no lo es si pensamos que lo que también se juega en esta confrontación es la hegemonía de la extrema derecha dentro del Partido Popular, como paso previo al asalto definitivo.

Y también por eso, lo más preocupante de lo que estas balas nos cuentan es que ese doble asalto que persiguen los fascistas españoles tiene apoyos ocultos y que esos apoyos no tienen por qué ser democráticos.

Como siempre, las balas no traen buenas noticias.

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