LOS CINES DE LA INFANCIA

ENTRADA DE 1951 DEL CINE ALHAMBRA
ENTRADA DE 1951 DEL CINE ALHAMBRA

En esos años cincuenta las tardes de los domingos eran de cine. Principalmente el Dos de Mayo en la calle Espíritu Santo. Tenía un aforo de 1500 butacas, y era conocido como el Palacio de las Pipas. Y un poco más allá, en Divino Pastor, El Alhambra.
Películas españolas de los cuarenta en blanco y negro repuestas una y otra vez.
Cómo Molokay. Una isla de leprosos con un héroe misionero al gusto del régimen que yo me tragué de niño en ese cine.
La sala se quemó diez años después de aquella tarde y en el solar levantaron un edificio de apartamentos. En los setenta vivieron allí algunos de Mocedades con los que era habitual encontrarse en las tiendas del barrio. Hoy ese apartamento es el Estudio de trabajo de un buen amigo y reconocido filósofo. Tengo que decirle que vive en mi Cinema Paradiso. Quizás no sabe que su feo edificio fue una vez el cine más emblemático del barrio.
El otro Cine, el Alhambra, finalizó las proyecciones también en los sesenta y permaneció cerrado muchos años. Desde la calle se veía como un enorme local oscuro detrás de unas verjas metálicas.
Junto al desatendido edificio vivían dos amigos de adolescencia con los que nos reuníamos a oírlos ensayar. Armando y Carlos Castro, después, Barón Rojo. Cuando iba siempre observaba al pasar ese viejo cine abandonado
En los años de la movida el local seguía vacío en pleno Malasaña. Aún se podían ver desde la calle los restos de las butacas en la platea. Siempre soñé con adquirirlo entre amigos y montar una multisala de conciertos y proyecciones.
Hoy es otro edificio de apartamentos.
Justo a la espalda de ese viejo cine, en el inicio de los ochenta, casualmente allí, un grupo de amigos, dimos comienzo la aventura del video con un proyecto que llamamos VideoScoop S. A.

CINE BARCELÓ
CINE BARCELÓ

Cerca de la estación de metro de Tribunal, como la proa de un barco en plena ciudad te encontrabas el cine del mismo nombre que la plaza. Barceló. Un impresionante diseño modernista de Palacios, el arquitecto del Círculo de Bellas Artes.
Durante los años ochenta fue Pachá. Templo de las tribus tecno-pop. Un amigo había formado el grupo Oviformia con la hija de Morán, (Exteriores) Y en ese tiempo era el triunfante ídolo pop del grupo Sisí.
Pareja entonces de Paloma Chamorro, directora de “La edad de Oro” se veían allí con los modernos que frecuentaban el programa.
Algunas veces iba con él a Pachá. En el impresionante espacio interior recordaba viendo los anfiteatros y la espaciosa bóveda del patio de butacas que yo, siendo niño, había asistido allí a ver películas cuándo aquel edificio era solo un cine de barrio y proyectaban las que se decían autorizadas para todos los públicos.
Como “Los tres Caballeros” Una de animación del año 43 que combinaba personajes reales cantando, con dibujos del Pato Donald y un gallo mexicano.
No me entusiasmaba ese tipo de cine con cantantes.
Había una tercera Sala en el barrio. El Cinema X. Había sido barraca de cinematógrafo en el inicio de este mágico espectáculo con el nombre de Coliseo Noviciado. En los sesenta solo quedaba el solar con el cartel.
Más allá estaban el Alfil y el Pez, en la calle del mismo nombre. El Luna en su plaza y el Cervantes en la Corredera.
…Además de todos los importantes cines de estreno de la calle Fuencarral.
Quizás una veintena en total.
Y todos los domingos de aquellos años cincuenta se llenaban por completo de todo tipo de gentes que contemplaban entre luces y sombras, otras vidas más hermosas.

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