No podemos perdernos en el olvido

Oltra, Díaz, Colau y García más una señora con velo de la que los medios no han dicho su nombre, se han reunido para contarnos que quieren hacer otra política, basada en el amor y el cariño. Luego se han auto identificado como feministas, o antes, no sé muy bien.

Estas señoras que vienen, parece, a revolucionar la izquierda, se han destacado en estos últimos tiempos por su defensa del generismo queer, de la regulación de la prostitución, de la inacción innacción cuando no acuerdo con los vientres de alquiler, de la indiferencia ante la pronografía… en fin por no defender la agenda feminista ni siquiera dicen nada sustancial de la brecha salarial o la conceptualización del trabajo doméstico como pilar estructural de la opresión de las mujeres.

Pero están llenas de amor.

Angeles Caso, escritora feminista y persona ilustrada, ha hecho un programa en la SER esta tarde sobre la figura de la revolucionaria y precursora del feminismo y el socialismo Flora Tristán.

Flora que fue olvidada por Marx y Engels como fundadora de la Unión obrera antecedente de la idea de sindicato y partido, autora de dos importantes ideas: “la mujer es el proletario del proletario” y “ obreros de todos los paises, unios”, ha sido reivindicada esta tarde y otras muchas por las feministas que no pierden la memoria.

Flora vivió una vida difícil pero plena porque supo sacar enseñanzas que favorecieran al colectivo de desposeídos y desposeídas, de parias de la tierra. De las lecturas de sus textos no se colige sin embargo que la particular situación de explotación de las masas bajo el capitalismo salvaje del XIX le provocara amor y cariño como estrategia sino una enorme rabia, indignación ante la injusticia, necesidad de rebelarse, trabajar el procomún, activar grupos obreros de apoyo mutuo, en fin, lo que viene siendo una política y una teórica que supo descender al barro de la actividad con las obreras y obreros.

Flora se desclasó para adoptar la causa del proletariado. Esto no la invalida. Pero ha padecido lo que muchas mujeres notables a lo largo del tiempo: el olvido incluso de quienes estoy segura que la leyeron en su tiempo y que tampoco habían nacido en el seno de familias obreras, ya puestas.

Todo esto me viene a la cabeza porque pienso que si las mujeres que reivindicamos serlo y también la memoria de quienes fueron nos hartamos de sinsabores y dejamos de pelear, el olvido intencionado que parecía había sido vencido por nuestro empeño triunfará y no sólo nos olvidaremos de Flora sino de Alice, de Elisabeht, de Kate, de Carol, de Delphine, de Simone, de Emmeline, de Carmen, de Rosario, de Clara, de Shulamite, de Luisa, de Lidia, de Celia, de Amelia de tantas y tantas que han sido y son. Teóricas cuyas aportaciones a la teoría política y a la Filosofía han sido fundamentales para el avance intelectual de la humanidad.

Nos quieren borrar con la complicidad de algunas mujeres que tienen interiorizado el mandato patriarcal del cuidado de los hombres hasta el punto que ceden ante su deseo de ser mujeres ,contra toda lógica ,en lugar de las mujeres.

Hablando de nuestras ancestras y de las mujeres que nos gustan, que nos parecen valiosas, divertidas, profundas, creativas, conseguiremos seguir siendo y dando ejemplos a las niñas de cómo no aceptar el género sin dejar de ser mujeres.

Y estando muy hartas y muy cabreadas y saliendo a decirlo a gritos si es necesario lograremos que se nos escuche por encima de los cantos de sirena brillibrilli que vienen a inundar de amor falso la lucha de clases y la lucha por un mundo no sexista.

De las científicas, las artistas, escritoras de ficción, cineastas, periodistas, fotógrafas, arquitectas, etc. Iremos hablando.

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