A finales del siglo XIX, ser una mujer libre, intelectual y con un alto concepto de sí misma, era motivo de insultos: gorda, fea, puta; Seguir leyendo
A finales del siglo XIX, ser una mujer libre, intelectual y con un alto concepto de sí misma, era motivo de insultos: gorda, fea, puta; Seguir leyendo